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Hemos pasado más de un año en confinamiento y es normal ver con mayor frecuencia los efectos que conlleva el estar encerrados en el mismo espacio; si bien cumplimos con los requisitos para realizar las responsabilidades laborales, también es importante buscar que cuente con los requisitos de relajación.

El espacio donde laboramos tiene que estar libre de distractores como el ruido externo. Si quienes comparten nuestro espacio son pequeños o adultos que nos interrumpen cuando necesitan algo, estamos frente a motivos que pueden hacernos perder nuestra estabilidad emocional.

Por ello dentro de las estrategias para relajarnos al término de la sesión de un día de trabajo y de escuela son:

  • Cerrar los ojos y tomar tres series de siete inhalaciones y exhalaciones contándolas despacio mentalmente para activar la concentración.
  • Sentarte o acostarte y reproducir una canción que te haga recordar momentos agradables. Es importante tener una playlist lista para tal efecto y que sea nombrada con un título que te recuerde que es tu momento especial.
  • Estirarte y hacer yoga también es una forma de relajación. Hay videos en YouTube que te pueden ayudar y los cuales puedes guardar en una lista de reproducción.
  • Bailar es otra forma de decirle a tu mente y a tu cuerpo: el trabajo ya terminó, que es tu tiempo personal.
  • Hacer ejercicio también ayuda a relajarnos mientras sea disfrutable y no tense tus articulaciones.
  • Hay personas que disfrutan escribir lo bueno que les ocurrió en el día y lo que harán al día siguiente.
  • Finalmente, leer un libro, texto o artículo de nuestro interés también es una manera de encontrar relajación al hacer volar la imaginación en entornos ficticios o reales que nos ayuden a mejorar como personas o nuestra situación personal.

El principio de una mente sana es un cuerpo sano, recordemos que nosotros somos una fuente importante de inspiración en nuestros alumnos.

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