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¿Recuerdan todas las visiones que se tenían de este siglo? Autos voladores, robots a nuestro servicio, teletransportaciones, viajes al espacio, etcétera. Podríamos creer que muchas de estas visiones las tuvieron grandes científicos e investigadores que con su arduo trabajo crearían las máquinas necesarias para que sus visiones se hicieran realidad, pero ¿qué me dirían si se enteraran que esas visiones en realidad fueron creadas por niños?, seguro saldría alguien con un: “pero Miss, ¿un niño qué sabe?” Pues déjenme decirles que un niño sabe más de lo que nosotros imaginamos.

Esos científicos y grandes inventores tuvieron esas ideas locas desde que eran niños y jugaban con sus bloques, fueron niños que contaron con alguien que logró escucharlos, guiarlos, motivarlos y hacerles ver que si lo pueden imaginar, lo pueden crear.

Sin embargo, mucho me temo que los pilares que sostenían esa creatividad e ingenio están desapareciendo poco a poco, todo debido a que en la actualidad queremos llevar todo de prisa y esto ha generado que nuestros niños pasen y vivan su infancia así, de prisa.

Por eso quiero compartirles, brevemente, 5 claves que nos da el experto Pedagogo y Psicólogo Francesco Tonucci, para evitar que esto continúe así y no olvidemos que nosotros fuimos niños y nuestros niños deben de vivir la experiencia de ser niños:

  1. Tiempo libre. Lo cierto es que el camino hacia la autonomía requiere su tiempo y es progresivo. Y nada mejor para fomentar la autonomía que el juego.
  2. El juguete más bonito e importante es la arcilla, porque no es nada y se puede convertir en todo. Es una estupenda forma de trabajar competencias socioemocionales básicas en los tiempos actuales.
  3. El verbo jugar no se puede conjugar con los verbos acompañar, controlar y vigilar, sino con el verbo dejar. Una estupenda forma de trabajarlas en la infancia es mediante situaciones cotidianas vinculadas a lo lúdico o a lo artístico.
  4. A diferencia de los adultos, a los niños lo que más les interesa es el trayecto, todo lo que puede pasar durante el “viaje”, y lo que menos, es llegar. Detente, piensa, experimenta y actúa, así lo viven los niños.
  5. La educación tiene por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana, por eso requiere ir más allá de lo cognitivo y atender también las necesidades físicas, sociales y emocionales de todos los estudiantes. Así es la vida, así funciona el cerebro y esa parece que es la mejor forma de trabajar las funciones ejecutivas del cerebro. (Diamond y Ling, 2020).

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