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Derivado del confinamiento, el homeoffice y las clases en línea, se ha hablado mucho de la «luz azul» y sus efectos negativos en nuestro organismo, de manera que grandes corporaciones han aprovechado la brecha de la desinformación para vender productos que prometen disminuir los efectos adversos de la exposición a los dispositivos electrónicos.

Aquí te proporcionamos información valiosa que te permitirá tomar decisiones que beneficien tu salud y la de tu familia.

La luz azul es parte del espectro de la luz visible, y es emitida por fuentes naturales o artificiales, siendo el sol la principal fuente de ella. Entre las fuentes artificiales de emisión están los tubos fluorecentes que iluminan oficinas y edificios en general, y la luz LED (Light-Emmiting Diodes) usada comúnmente en televisiones, smartphones, lap-tops, tabletas e iluminación comercial y de hogares.

Estudios científicos de diversas universidades del mundo han encontrado relación entre la alteración de ciclos circadianos (los que regulan nuestros tiempos de vigilia y sueño, así como nuestros cambios físicos, mentales y conductuales durante el día), la fatiga y el estrés visual con la alta exposición a fuentes artificiales de luz azul, y han emitido valiosas recomendaciones para disminuir los efectos adversos de dicha exposición, en virtud de lo necesario de su uso para el trabajo y la educación en estos momentos de pandemia.

  • Sigue la regla 20-20-20: Retira tu mirada del emisor de luz azul cada veinte minutos durante 20 segundos observando con atención un objeto a 20 pies de distancia (6 metros).
  • Mantén una distancia digital adecuada: Coloca tus dispositivos a una distancia prudente y cómoda para tus ojos.
  • Baja la luz: la mayoría de los dispositivos tienen la opción de disminuir el brillo y activar modo nocturno.
  • Propicia un adecuado descanso a tus ojos: apaga el dispositivo al menos 30 minutos antes de disponerte a dormir, esto te ayudará a evitar actualmente común insomnio.
  • La salud de tus ojos es una prioridad: visita a tu médico oftalmólogo una vez al año para chequeo de rutina.

Entender esta información, y tomar decisiones que involucren la toma de conciencia sobre nuestros hábitos es más efectivo que caer en el engaño y la infodemia.

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