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“La búsqueda de felicidad nos hace infelices”, y ante esto una alternativa es el sentido de la vida. “Una vida con sentido proporciona, a la larga, un sentimiento de satisfacción más profundo y duradero” que la felicidad, a la que encuentra sobrevalorada. Nos venden la idea de que tenemos que perseguir la felicidad, esa especie de mensaje constante que nos dice que una buena vida es una vida feliz; que, si se persigue la felicidad, tendremos más éxito, más amigos o más dinero; que se obtendrán todos esos beneficios y esto acaba jugando en nuestra contra porque hace infeliz a la gente.

Al perseguir la felicidad con tanto fervor se genera la expectativa de que debemos ser felices, y la cultura establece esa expectativa cuando, en realidad, no es normal esperar ser feliz todo el tiempo. Como resultado las personas se sienten infelices. Es por eso que debemos tener claro cuatro pilares que nos llevaran a cultivar una vida con sentido:

  1. La pertenencia, que tiene que ver con el tipo de relaciones que establecemos. Cualquiera que haya reflexionado o leído acerca del bienestar probablemente habrá encontrado estudios en los que se afirma que las relaciones nos hacen felices, que contribuyen a nuestro bienestar. Pero la pertenencia se refiere a un tipo particular de relación. Es una relación en la que el individuo se siente valorado por ser quien es, de manera intrínseca, y en la que se valora a la otra persona por quien es, en esencia. La pertenencia tiene que ver con ser valorado por ser uno mismo.
  2. El segundo pilar es el propósito. Propósito y sentido son palabras que a menudo pueden intercambiarse. El propósito es un componente del sentido, es la parte del sentido que nos guía hacia el futuro. Los psicólogos definen el propósito como un objetivo o un principio que orienta nuestra vida y que implica que aportemos algo a los demás.
  3. El tercer pilar es la trascendencia. Las experiencias trascendentes son momentos en los que el individuo se siente por encima de los ajetreos cotidianos de la vida y siente que está conectado a algo mucho más grande.
  4. El último pilar es la narrativa. Esta trata de la historia que nos contamos sobre nosotros mismos, sobre cómo hemos llegado a ser la persona que somos hoy. Si pensamos en todas las historias que nos rodean en la vida, tenemos películas, televisión, los libros que leemos, los programas de radio que escuchamos. Todas ellas pueden ser, a su manera, fuentes de sentido.

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