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Los hábitos son costumbres, actitudes o comportamientos que conllevan modelos de conducta y aprendizajes; cuando son bien adquiridos y usados nos permiten hacer frente a los acontecimientos cotidianos. La infancia es el mejor momento para desarrollarlos y tener la confianza de que perdurarán al pasar los años.

La adquisición de hábitos en la etapa infantil ayuda al desarrollo moral, afectivo y social del niño, otorgándole una autonomía cada vez mayor en sus acciones, ya que le brindan seguridad al tratarse de una actividad conocida.

Existen 7 hábitos que podrán ayudar a los niños a tener un desarrollo favorable y que, a futuro, los convertirán en adultos más sanos en todos los sentidos.

  1. Tener una alimentación balanceada. El alimento que consumimos no solamente tiene impacto en nuestro cuerpo, también en nuestro estado de ánimo.
  2. Respetar horarios de sueño. Tener horas de descanso favorece la organización de nuestras actividades durante la vigilia.
  3. Realizar ejercicio. La actividad física favorece el desarrollo, asimismo fomenta la disciplina natural de la práctica deportiva.
  4. Hablar sobre sus emociones y los acontecimientos importantes. Brindar la confianza de poder expresarse y dejarle sentir sus emociones le ayudará a generar relaciones sanas.
  5. Aseo personal. Tener cuidado con su salud, sabiendo que la higiene es vital para esto.
  6. Orden. El valorar sus pertenencias, cuidarlas y hacerse responsable de ellas.
  7. Respeto al medio ambiente. Consumir solo lo necesario, cuidar el agua, no tirar basura, hacerlos conscientes de la responsabilidad que se tiene con la naturaleza.

Para la creación de un hábito se debe considerar que se trata de un proceso continuo y gradual, por ello es necesario que el ambiente en el que se busca generarlo sea tranquilo, ya que su consolidación se da al lograr un resultado satisfactorio y agradable, siendo su finalidad conducir al bienestar del niño.

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